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República Dominicana ante un choque petrolero de naturaleza incierta: Un análisis del impacto del conflicto bélico del Medio Oriente en la economía

Publicada el 24 de mayo de 202624 de mayo de 2026 por Guarionex Rosa

En un contexto internacional de elevada incertidumbre derivada del conflicto en Medio Oriente, los bancos centrales han concentrado su análisis en los efectos económicos del aumento de los precios del petróleo en el mercado mundial. Particularmente, en economías importadoras de hidrocarburos la atención se ha centrado en sus implicaciones sobre la inflación, el crecimiento y los balances externo y fiscal en el corto plazo, así como en posibles cambios estructurales en el mercado petrolero global en horizontes más amplios.

En línea con este enfoque, el análisis del choque petrolero en la República Dominicana se aborda desde una doble perspectiva: una visión coyuntural, enfocada en los impactos inmediatos del conflicto y una visión estructural, orientada a las transformaciones en la oferta global de crudo.

En este marco y con el objetivo de mantener debidamente informados a los agentes económicos y al público en general, la oficina de la Asesoría de la Gobernación del Banco Central de la República Dominicana (BCRD) presenta una evaluación integral del choque petrolero que afecta al país, examinando su naturaleza, efectos de corto plazo, grado de persistencia y las implicaciones estructurales para el diseño y la ejecución de la política monetaria en un entorno de alta incertidumbre externa.

1. Choque de corto y largo plazo: sus efectos sobre la economía global
La guerra entre Estados Unidos e Israel, por un lado, e Irán, por el otro, ha impactado sensiblemente la oferta global de petróleo. Los ataques a infraestructura energética y la interrupción parcial del tránsito por el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20 % del consumo mundial, han reducido la producción de crudo en países de la región como Arabia Saudita, Irak, Catar, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos (que en conjunto representan un 26 % de la oferta global), desde unos 22 millones de barriles diarios (mb/d) antes del conflicto, hasta cerca de 11 mb/d al cierre de abril.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (AIE), la demanda global de petróleo se proyecta en 104 mb/d frente a una oferta de 95 mb/d, generando un déficit que presiona al alza los precios, aunque parcialmente compensado por mayores exportaciones desde la Cuenca Atlántica y la liberación de reservas estratégicas particularmente en Estados Unidos.

En este contexto, la salida de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en mayo, tras 59 años de membresía, refleja tensiones estructurales dentro del cartel. Si bien esta decisión tendría efectos moderados en los precios del crudo en el corto plazo, en el mediano plazo una mayor producción emiratí contribuiría a disminuir los precios internacionales.

2. Naturaleza del choque petrolero y efectos estructurales sobre la economía dominicana
Los choques de oferta en economías importadoras de petróleo generan un dilema de política monetaria al provocar simultáneamente presiones inflacionarias y desaceleración económica, particularmente bajo esquemas de metas de inflación. En este contexto, un endurecimiento monetario para contener la inflación puede acentuar la desaceleración, con efectos limitados sobre los precios debido al carácter exógeno del choque.

La respuesta de política monetaria depende de la persistencia del choque. Si es transitorio, resulta adecuada una postura neutral, es decir, una política que no implique inyecciones adicionales al sistema financiero. Lo anterior, combinado con una política de comunicación efectiva que explique el aumento inflacionario de corto plazo. En cambio, si es persistente y genera efectos de segunda vuelta o desanclaje de expectativas, se justifica una postura más restrictiva.

Para República Dominicana, el choque transitorio implica un impacto de corto plazo del encarecimiento del petróleo, principalmente sobre la inflación y la factura energética. La inflación interanual alcanzó 5.11 % en abril, ubicándose por encima del límite superior de la meta del BCRD (4.0 % ± 1.0 %). A su vez, la factura energética de la República Dominicana ha aumentado y se ubicaría al cierre del año en torno a US$ 5,400 millones, unos US$ 900 millones más de lo previsto a inicios del 2026, según las proyecciones del Banco Central.

No obstante, el consenso de mercado anticipa una normalización de las condiciones de oferta en el mediano plazo, particularmente con la estabilización del tránsito por el Estrecho de Ormuz. En este contexto, el choque es percibido como transitorio, lo que se refleja en la estructura temporal de precios: la curva de futuros muestra cotizaciones de largo plazo inferiores a las de corto plazo, con precios proyectados por debajo de US$80 por barril hacia diciembre de 2027.

En este escenario transitorio, la inflación debería retornar al rango meta luego de ubicarse brevemente por encima del límite superior, cerrando el año en torno a 4.5 %. Asimismo, el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos que inicialmente se proyectó en torno a 1.1 % del producto interno bruto (PIB), cerraría el año en torno al 2.0 % del PIB, totalmente cubierto con inversión extranjera directa.

3. La política monetaria frente al choque transitorio
Bajo este escenario de choque de oferta transitorio, el BCRD ha mantenido sin cambios su tasa de política monetaria (TPM). En consistencia con esta postura neutral, el BCRD decidió posponer hasta enero de 2027 el retorno previsto de los pagos de aproximadamente RD$46 mil millones correspondientes a facilidades de liquidez otorgadas previamente a los intermediarios financieros, que vencían en junio de este año.

Esta medida tiene un carácter neutral desde el punto de vista de liquidez agregada, ya que no conlleva un aumento adicional de recursos al sistema financiero, y evita una contracción abrupta de la liquidez bancaria. De haberse materializado el retorno de los fondos al BCRD, se habrían generado presiones alcistas significativas sobre las tasas de interés, con potenciales efectos adversos en la actividad económica, sin incidir de manera relevante sobre las presiones inflacionarias de origen externo.

Por el lado del sector externo, las presiones adversas derivadas del choque han sido parcialmente compensadas por fundamentos domésticos favorables. En particular, las exportaciones de oro, que representan cerca de un tercio del total de exportaciones nacionales, han contribuido a mitigar el aumento de la factura petrolera, apoyadas en precios internacionales del oro cuyo promedio ha superado US$4,800/onza troy en lo que va de año, por encima del nivel promedio de US$ 4,300/onza troy contemplado en la proyección inicial de balanza de pagos para el presente año.

Adicionalmente, los ingresos por remesas ascendieron a US$4,079.9 millones a abril, para un crecimiento interanual de 4.1 %, mientras que la inversión extranjera directa totalizó US$1,536.7 millones a marzo, expandiéndose en 6.4 % interanual. Este aumento en la oferta de divisas, junto con un nivel de reservas internacionales superior a US$15,800 millones, ha contribuido a una apreciación acumulada del tipo de cambio de 5.3 % al cierre de abril, que ha continuado hasta colocarse en 6.6 % al 20 de mayo, a pesar del impacto en las importaciones petroleras del choque externo.

4. El turismo como amortiguador natural y la resiliencia del riesgo soberano
Un canal de transmisión menos discutido en el contexto externo actual y que ha operado en sentido favorable para la República Dominicana es que el turismo ha funcionado como un amortiguador natural frente al encarecimiento de las importaciones energéticas. Tras el inicio del conflicto, se ha observado un aumento en la llegada de visitantes, asociado en parte a un desvío del flujo turístico internacional hacia destinos más estables.

Entre enero y marzo de 2026, el país recibió 3,710,374 visitantes, el mayor nivel registrado para un primer trimestre en toda su historia, de este total 2,603,777 corresponden a turistas, y 1,106,597 a cruceristas. Solo en marzo, se superó por primera vez la cifra de 900,000 turistas aéreos en un mes, observándose un alto dinamismo en el turismo europeo afectado más directamente por el conflicto, con incrementos de 36 % en Alemania y de 17 % en Francia y el Reino Unido. En este contexto, se proyecta que los ingresos por sector turístico en República Dominicana superarían los US$12,500 millones al cierre del año, según proyecciones de la balanza de pagos del BCRD.

Por otro lado, el impacto del choque sobre el costo del financiamiento soberano ha sido contenido. En episodios de alta tensión geopolítica, los diferenciales de deuda de economías emergentes tienden a ampliarse, endureciendo las condiciones financieras. Sin embargo, en el episodio actual, el EMBI, indicador de riesgo país calculado por JP Morgan, ha mostrado para el caso dominicano un relativo desacoplamiento de esta dinámica. Al 20 de mayo, el EMBI del país se situó en 177 puntos básicos (pbs), por debajo del promedio regional de 264 pbs y del EMBI de algunas economías de la región con grado de inversión.

5. Consideraciones finales
El entorno energético global se caracteriza por la coexistencia de un choque de oferta de corto plazo que presiona al alza los precios del petróleo y factores estructurales que, en el mediano plazo, apuntan a una mayor oferta y a una eventual moderación de los precios.

En este contexto, la economía dominicana presenta fundamentos sólidos: el crecimiento alcanzó 4.1 % en el primer trimestre de 2026, las reservas internacionales superan los US$15,800 millones y la inflación subyacente que excluye bienes y servicios regulados o con alta volatilidad en sus precios entre los que se incluyen los combustibles, acumula 33 meses dentro del rango meta. Las medidas adoptadas (mantenimiento de la TPM y posposición neutral de la reversión de facilidades de liquidez) son coherentes con la naturaleza transitoria del choque y con el objetivo de preservar la estabilidad financiera sin introducir estímulos adicionales.

El BCRD continuará monitoreando la evolución del conflicto geopolítico, la dinámica del mercado petrolero, incluyendo los efectos de la salida de los EAU de la OPEP, las condiciones financieras internacionales y las expectativas de inflación. Mientras estas permanezcan ancladas, la postura monetaria seguirá siendo neutral. No obstante, ante la posible materialización de efectos de segunda vuelta que otorguen mayor persistencia al choque, el Banco Central, contando con los espacios monetarios suficientes, actuará oportunamente para resguardar el ancla nominal.

En conclusión, el BCRD reafirma su compromiso con la estabilidad de precios y con una respuesta oportuna ante riesgos que puedan desviar la economía de una trayectoria de estabilidad y crecimiento sostenible.

Cortesía del departamento de comunicaciones del BCRD

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