Muy quitado de bulla en Madrid, España adonde se celebraba la XXX Cumbre de Jefas y Jefes de Estado y de Gobiernos, el presidente Abinader pudo recibir con sosiego la “ola azul” que arropó a los Estados Unidos el pasado martes y que dejó fuera de juego al presidente Trump.
La “ola azul”, el color demócrata, que retornó el poder total del Senado y la Cámara de Representantes al Partido Demócrata, supondrá que los ojos de los políticos, especialmente el vicepresidente JD Vance y Marco Rubio, secretario de Estado, a posicionarse como eventuales candidatos a la Presidencia con vistas a las elecciones del 2028.

A raíz del ingreso de Rubio al gabinete de Trump, dije en un análisis que en realidad su aspiración final sería la Presidencia al término de Trump en 2028. Sin embargo, las cosas no han salido como lo espera el latino-norteamericano, hijo de padres cubanos. Tendrá que convencer a los republicanos de que harían mejor apuesta si lo escogen a él que a Vance.

Vance atribuyó a la guerra de Irán la derrota sufrida por los republicanos. La abrumadora derrota de su partido lo beneficia en un sentido al disminuir el poder que tendrá Trump en los dos años por venir antes de las elecciones de 2028. Vance y Rubio son igualmente derechistas, el vicepresidente, aventajado por su tendencia racista.
A pocos gobernantes de América Latina pudo beneficiarle tanto los cambios que se han experimentado en los Estados Unidos y el freno que ello significa para el trumpismo, que tenía planes de seguir la guerra contra Irán, lanzar una invasión a Cuba y utilizar como “tontos útiles” a muchos países, mediante su engendro el Escudo de las Américas.
En general los políticos dominicanos apostaron a que la avasalladora presencia en la Casa Blanca del presidente Trump, los debía empujar hacia la derecha. No contaban con que la inconformidad de los norteamericanos con la guerra, los altos precios de la gasolina y los alimentos harían su papel.
Una coalición moral de latinos, afroamericanos, jóvenes y mujeres, las minorías que mostraron las garras tras la elección de Zohran Mandami, como alcalde de Nueva York en noviembre del año pasado, empujó la derrota de los candidatos republicanos en la última elección y la salida de Trump del protagonismo para acogerse a lo que el destino le traiga.

Aunque no criticaban ni en privado para no verse comprometidos, los políticos dominicanos se fueron arrimando a la derecha y más allá, listos para perder la vergüenza si fuera necesario con tal de tener por anticipado el favor de Estados Unidos para sus candidaturas en las elecciones dominicanas del 2028. Algunos tuvieron temor hasta por sus visados.
El presidente Abinader trató de mantener su dignidad en todo lo que pudo. Por ello fue de los primeros gobernantes en felicitar a Luiz Inacio Lula da Silva cuando ganó la segunda vuelta de las recientes elecciones brasileñas, mientras su contrincante huyó a los Estados Unidos temeroso de ser llevado a la justicia por diversos delitos.

Para Abinader habría sido un trago muy amargo soportar una invasión a Cuba, lo que equivaldría desanidar el vecindario caribeño, ya con bastantes problemas debido a la presencia de fuerzas militares de El Salvador y otros cinco países en persecución de las bandas de criminales que tienen al país vecino en jaque.

En los países amenazados por el trumpismo como Canadá y México, el júbilo no pudo contenerse. La presidenta de México, Claudia Shenbaum, no ocultó su alegría la mañana del miércoles siguiente a la derrota de Trump y el Partido Republicano. Canadá mantuvo las formas diplomáticas, pero al parecer fue general el sentido de tranquilidad que la derrota produjo.
Trump ha quedado tan debilitado que, testarudo al fin, seguirá con sus amenazas a Irán de reanudar la guerra, pero sin la mancuerna del primer ministro israelita, Benjamin Netanyau, cuya era puede estar terminando para dar paso a un gobierno distinto que los partidos opositores quieren armar.


LIC ;Guarionex Rosa Le enviamos un Abraso Con mucho Cariño Y Respeto de Estados Unidos….La Familia Pérez
Dios le bendiga a usted Y su Familiares.