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El orden en Haití está en manos de EE.UU.

Publicada el 10 de octubre de 202610 de octubre de 2026 por Guarionex Rosa

El anuncio del ministerio de Defensa de su compromiso con la transferencia y el control del material bélico, a propósito de la denuncia de que municiones calibre 50 milímetros fueron a parar a la banda haitiana 400 Mawozo, es grave si se recuerda el maridaje del pasado entre militares haitianos y dominicanos.

Sobre la banda 400 Mawozo ha debido estar el ojo atento de la parte dominicana puesto que tiene entre sus dominios en el territorio haitiano Croix-des-Bouquets y el paso fronterizo de Malpasse, una ruta influida por el comercio y el tránsito entre los dos países, lo que lo hace vulnerable en el caso de una avalancha.

Las bandas haitianas no han sido puestas en orden porque los Estados Unidos no han decidido aportar los recursos de todo tipo para darle fin a esa sangría que le ha costado al país vecino desde su presidente asesinado, Jovenel Moïse en julio del 2021 hasta personalidades del mundo político y civiles inocentes.

Es un revés para la parte dominicana que con tantos favores que le hace a los Estados Unidos, muy recientemente con la entrega de aviones que pertenecían al presidente Maduro, de Venezuela y el estacionamiento de aviones de guerra del país del norte en dos aeropuertos dominicanos, Estados Unidos no haya complacido en ayudar a erradicar las bandas.

Que ha existido un trasiego de armas cortas y largas entre RD y Haití desde hace tiempo es algo conocido. También la complicidad de funcionarios de Migración y soldados que reciben a los haitianos recogidos en las calles de Santo Domingo y Santiago y los llevan a puntos de la frontera como Elías Piña y Dajabón donde pagan peajes y son liberados.

Por eso la gente toma con un granito de sal los anuncios de que fueron repatriados miles y miles de haitianos. Hay quienes sospechan que por los sobornos que se pagan aquí y en la ruta desde el puesto de detención de Haina a Elías Piña y Dajabón, los supuestos repatriados retornan a veces a pies cruzando las montañas hasta donde vivían en la parte dominicana.

El maridaje entre soldados dominicanos y haitianos, siguiendo directrices políticas según sopla el viento en los dos países, se remonta a la campaña electoral dominicana de 1962, cuando el gobernante haitiano Francois Duvalier temía que la elección del profesor Juan Bosch, líder del Partido Revolucionario Dominicano, PRD, le traería problemas.

El derrocamiento de Bosch en 1963 provocó algarabía y brindis de champán en el Palacio Nacional de Puerto Príncipe. Años después, Duvalier apoyó abiertamente a Balaguer y se lo reclamó durante una conferencia de prensa que realizó en Puerto Príncipe con la prensa extranjera, entre ellos varios periodistas dominicanos.

Tampoco en el gobierno de Bosch los militares dominicanos se dieron cuenta que el general haitiano León Cantave tenía montados unos campamentos de haitianos para lanzar una invasión y derrocar a Duvalier. Bosch mandó a desbandar a esos focos subversivos y tales maniobras aparecen en la proclama del derrocamiento.

Es sorprendente que mientras Estados Unidos se mantuvo activo en el derrocamiento del profesor Bosch e hizo también su papel en la deposición del presidente haitiano Jean Bertrand Aristide en 2024, ahora invocaría “neutralidad”. El líder haitiano había sido presidente elegido democráticamente con el 67 por ciento de los votos en 1991-1996 y ganó nuevamente en 2021-2004.

Los militares haitianos exiliados en la RD tenían si no el apoyo, el ojo ciego del gobierno dominicano de la época por cuanto se les veía haciendo su calistenia en el parque del Este y las vecindades del Faro a Colón. Entraron a Haití para unirse a la rebelión contra el presidente Aristide. Una figura notable fue Guy Philippe, condenado en Miami por lavado de activos, pero que ahora vive en Haití esperando su oportunidad.

El general Raoul Cedrás, quien gobernó Haití entre 1991 a 1994, se aprovechó bastante bien de su puesto en maridaje con oficiales dominicanos que armaron el negocio del petróleo que lo hizo rico a él, a sus camaradas del ejército de Haití y a la parte dominicana. Se exilio tas su derrocamiento en Panamá donde tiene grandes inversiones.

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