Cuba, su gobierno, el pueblo y el exilio esperan impacientes cuál será la definición de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, para saber si como promete el país del norte, la nación caribeña está en la lista para ser derrocado.
Aunque la guerra en el Medio Oriente, que cumple hoy una semana, está todavía en desarrollo mientras se pide a Irán rendición incondicional, el gran país petrolero ha logrado crear el pánico en la región al atacar bases enemigas en varios países.
El costo de la guerra hasta ahora se cuantifica en 3.7 billones de dólares al parecer mal contados y la semana de peleas entre los tres países ha causado una dislocación total del tráfico aéreo, marítimo y terrestre y millares de muertes. El estrecho de Ormuz sigue obstruido a la espera de que puedan pasar 20 mil buques.
Si los Estados Unidos lograra prevalecer sería la tercera gran victoria del presidente Donald Trump luego del ataque y captura del presidente de Venezuela, Nicolás Madura, quien está ahora encausado en Nueva York, y la muerte del narcotraficante El Mencho, en México.
El Mencho, Nemesio Oseguera Cervantes, de 59 años, el narcotraficante más buscado del país azteca, fue localizado por los servicios de inteligencia satelital de los Estados Unidos en la sierra de Jalisco, Guadalajara, donde tenía su imperio.
El caso asestó un golpe a la reputación de la presidenta Claudia Sheimbaun, cuya puja con el gobierno del presidente Trump la había llevado a polemizar con el norteamericano y a un acercamiento sin precedentes con Rusia, China y Cuba.
México ha persistido, empero, en mandarle ayuda humanitaria consistente en petróleo y alimentos al pueblo cubano, invocando la tradicional amistad de los dos países y la precariedad de la isla antillana que al caer el chavismo perdió su fuente petrolera.
En tanto que la guerra arreció ayer viernes con ataques furiosos de la aviación de Estados Unidos e Israel y persistente llamado a que el país de los ayatolas se rinda sin condiciones, cada cual ha anunciado que tiene armas nunca vistas para ser usadas.
El gobierno cubano del presidente Miguel Díaz Canel, cuyo mentor es el comandante Raúl Castro, de 94 años de edad, acepta la realidad de una situación casi catastrófica desde el punto de vista económico, sabe la persistencia de Estados Unidos y su canciller Marco Rubio en provocar un cambio y la furia de parte del pueblo por las penurias que sufre.
Se habla de negociaciones en México para lograr un arreglo que incluiría el cambio de gobierno, la jubilación fuera de la isla del nonagenario Castro, la liberación de varios cientos de presos políticos y el reconocimiento del nuevo gobierno por USA.
Se menciona en los medios fuera de Cuba el nombre de un sobrino de los Castro de nombre Alejandro Castro, Raulito, quien habría hablado varias veces con el canciller Rubio para buscar una salida diferente a la de Venezuela y a lo que se quiere en Irán.
Trump ha dicho que le simpatía la idea de un gobierno producto de una salida suave y que quisiera también escoger el candidato a presidente y el nuevo de Irán que reemplazaría a los ayatolas. Un nombre, que no le gusta a Trump es el de Reza Palhabi, hijo del Sha Mohammed Reza y su última esposa, Farah Diva. Él se vende como un unificador sin interés personal de liderazgo.
El presidente norteamericano convocó para este sábado una reunión en Doral, en el vecindario de Miami con los presidentes de Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Trinidad-Tobago, República Dominicana y el presidente electo de Chile, José Antonio Krast. La parte dominicana estará representada por su presidente Luis Abinader.
En Cuba, los humoristas de la calle han puesto de moda el refrán: “respeten la cola que le toca a Cuba ahora”.

